Vivimos, respiramos, pero nada tiene sentido.
Es como esconderse de la alegería o acercarse al peligro.
O vivir sumisos a lo positivo, a que todo saldrá bien, a que no hay nada malo, o si lo hay, casi no lo notamos.
¡Claro que pienso que hay cosas malas!
Demasiadas, para mi gusto.
Mi
mente es un espacio confortable, siempre, a qualquier hora del día me
apetece ir, descansar, envolverme solo y únicamente en lo que quiero
pensar, imaginar o desaparecer.
Nada tiene sentido, casi nada.
Vivimos, respiramos, creamos nostalgia, tristeza, frustración, odio...
¿Todo para que?
Nadie se entrega a vivir al límite, a hacer las cosas bien, a cambiar un mundo imperfecto...
Nadie, casi nadie.
Eso
es lo inexplicable, que somos extraordinarios, seres capaces de
respirar, de vivir. Nuestro corazón late y la sangre fluye, nos
alimentamos, sobrivimos, día a día, somos capaces de pensar, de usar la
lógica, de comunicarnos..
¿Por qué no podremos entregarnos a aquello que nos da fuerzas para vivir?
Simplemte, no lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.