Ni siquiera yo hago todo bien, todo lo que se supone que pienso que
deberíamos hacer bien. Ni si quiera yo. Todos, sin excepción destruimos y
dañamos. Todos.
¿Por qué me doy cuenta pero no consigo hacer nada
bien? Yo también destruyo y destrozo, yo también mato vidas y no, no
puedo salavarlas. Yo también hago sufrir, yo tampoco sé como tratar a
los demás. Yo también soy humana. ¿Por qué? ¿Por qué pienso que todo eso
no deberíamos hacerlo, por qué siento como todo se hunde?
¿Por qué no hago algo por remediarlo?
Dejando
atrás todas esas preguntas, dejando atrás mis miedos y mis dudas,
dejandolo todo en el aire, la mejor respuesta que me queda es dejar de
preguntar y basarme en el simple hecho de de darse cuenta, de asumirlo,
de asumir qué somos y qué hacemos.
Incluso yo hago cosas mal,
aunque aveces pienso que no debería, que debería hacer bien las cosas
que juzgo a los demás, pero no puedo. Ni si quiera yo puedo, aunque por
lo menos puedo juzgarme a mi misma por las cosas que todos hacemos, por
lo menos puedo intentar hacer todo lo que pueda y asumir lo errores y
lamentar las derrotas, por lo menos puedo darme cuenta de lo que hago
mal, puedo darme cuenta de que incluso las cosas que juzgo también las
hago yo, por lo menos puedo juzgarme a mi misma. Y eso es mucho, es
mejor que nada.
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