-Solía mirar a la luna y no sentir nada, solía caminar por la calle y
ver a los coches, a las personas, a las farolas... si, claro que las
veía... pero con otros ojos.
Solía respirar y ni siquiera darme cuenta de por qué respiraba.
-¿Solías?
-Sí, eso he dicho. Solía.
-¿Y por qué ahora no?
-Si te digo la verdad, no lo sé.
Cuando
camino por la calle veo todo diferente, la luna me inspira emociones, y
la mayor parte del tiempo mi mente se emociona, siente el dolor ajeno
solo con ver pequeña situaciones, escuchar música o incluso observar la
luna. Ella si que sabe escucharme.
-¿Crees que lo que te pasa es una enfermedad?
-No.
-Estás demasiado segura, alguna teoría tienes que tener.
-No
hay teorías. Sólo es querer sentir o no. Abrir tu ser y dar lo máximo
de ti o no. Porque relamente, ¿Tu sabes por qué respiras? ¿Por qué tu
cuerpo funciona?
Seguramente no tendrás teorías, nadie las tienes. Yo
tampoco las tengo, simplemente aprovecho cada momento, siento cada
emoción e intento dar todo de mí. Ya sé que me preguntarás, ¿por qué, no
puedes simplemente vivir normal? Y sabes, no puedo. No por que sería
como arrancarle las alas a un ave, o como quitarle la magia a las hadas.
Sería como arrevatarme una parte de mi cuerpo...
Solía pensar que no había caminos, que no habría logros. Pero no había teorías, por eso solía pensarlo.
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