Es escalofriante ver a los árboles desnudos en invierno. A penas tienen
hojas y el aspecto marrón de su tronco le deja desolado y angustioso. A
veces deseo ayudarle. Deseo alegrarle con una bonita capa de hojas
verdes o transmitirle una sensación cálida. Pero me doy cuenta de que en
pleno otoño, sería imposible. Y pienso en lo solitario que parece y en
la gran cantidad de magia que le falta. Sí, magia.
Es escalofriante sentir soledad. Igual que un árbol sin hojas en pleno invierno...
Día
a día, sientes que te falta algo, que estas sola, vacía. Pero tu mayor
esperanza, lo que te hace soportar la caída, es el anhelo de que pronto
pasará, de que te sentirás llena de nuevo. Igual que el árbol desolado
espera la primavera. Y pasa el tiempo y aunque sigas vacía ni siquiera
te das por aludida porque en cualquier momento sabes que llegará. Pero
no. No llega. El invierno se alarga y cada vez te acostumbras más a la
angustiosa soledad. Y te preguntas, ¿por qué? Y te das cuenta de que
nadie regala magia... de que nadie hace nada por ti... de que ni
siquiera les importas. Y si alguna vez habías llegado a pensar que algún
día alguien daría algo por tí, estabas equivocada.
Miro a mi
alrededor y busco la magia, aunque tenga que aprender a sentirla a
kilómetros de aquí. Y nunca antes había estado más segura de que por muy
grande que sea el mundo, la magia es muy reducida. Y hablo de esa magia
especial que a veces te llenan, que te hacen sentir acompañada, que muy
pocas personas saben dar y lo único que quieren es verte bien. Pura
humildad. Y esque hablo de esta magia en particular porque me chifla,
porque es genial.
Y porque es capaz de devolverle la vida a un árbol en pleno invierno.
Y
se siente, aunque esté lejos, y te aseguro de que si algun la
encuentras, sabras llenarte por muy diminuta que sea, no te importará si
estás tremendamente sola y si a nadie le importas, porque esa magia que
poca gente transmite basta con absorverla unos minutos, basta con verla
de lejos y basta con saber que existe para hacer de lo que era un
desierto un aunténtico mar.
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