jueves, 28 de junio de 2012

Que estoy bien aquí, en mi nube azul.

Supongo que todos queremos llegar alto. Queremos estar en la nube más elevada de todas, para poder sentir lo que es volar sobre el cielo. Supongo que todos queremos decir que nuestra nube es un paraíso, que las alturas ya no nos dan miedo, porque el miedo se disipa a medida que subimos. Y supongo que también queremos ser la nube más visitada, la más admirada por unos y enviadada por otros.
Supongo que todos esperamos impacientes a que un buen día, la vida decida cumplir nuestros sueños y regalarnos esa nube tan alta que tanto deseamos. Será una regalo perfecto, porque sólo puede tener un único defecto: es única, estarás sólo.
Supongo que todos nos aterramos al pensar que estaremos sólos, pero cuando nos damos cuenta de que no significa exactamente eso, nuestro miedo cesa. Habrá muchas nubes a nuestro alrededor, pero no podremos compartir nuestras vistas.
Y entonces nos decidimos a subir.Y cuando llegamos, todo es mejor de lo que imaginamos. Y cuando nuestro esplendor es máximo y el cielo parece estar a nuestras ordenes,todo lo que empezó como un simple sueño, ahora creemos ser los reyes del mundo. Y por eso pensamos que todas esas nubes bajas que se limitan a vivir sus vidas, son nubes innecesarias, que no merecen vivir, y entonces matamos vidas.

Sé que esto sonará un poco exagerado quizá, pero no me malinterpretéis, la mayoría no lo hace voluntariamente. Y digo la mayoría porque no sólo hay una única nube en lo alto del cielo. No. Sólo que pensamos que la nuestra lo es.

Probablemente todos queramos tener una única nube alta en el cielo, pero perdonadme si no merezco estar en vuestro cielo, pero yo no quiero.


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