Debilidad. Nos asusta, nos paraliza.
Aquella sensación de humillación nos hace temblar.
Esa emoción de desprecio nos hace huir.
Y una vez más demostramos que el egoismo recorre nuestras venas...
Intentamos dominar esas sensaciones y terminamos humillando. Queremos ser más fuertes que nadie y acabamos despreciando.
-Y en realidad, ¿que es la debilidad?
Porque podríamos decir que nos hacen débiles, pero pienso que debilitarnos es depende de si queremos o no.
-No
sé. Ni si quiera yo sé que es la debilidad, no sé nada al respecto,
pero igualmente aunque nos la causen o nos la causemos es nuestro
problema, no deberíamos influir a nadie. Despreciamos, y al hacerlo
estamos huyendo. Así que, ¿quién es más débil? ¿él que sufre debilidad o
el que huye de ella?
Y aún no termino de acostumbrarme a vivir en este planeta sin sentido. ¿Y por qué no cambiamos?
Vayamos
a un lugar donde no exista la debilidad, donde la luna nos observe y
nos llene de magía. A un lugar dónde anhelemos el ocaso y cada día sea
un reto. Dónde merezca la pena luchar y no haya límites. A un lugar
lejano, muy lejano, que algún día espero encontrar.
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