Cada segundo cambia las cosas. Un solo segundo.
Podemos decir que el
destino no se ha fijado en nosotros o que las casualidades nos persiguen
por todas partes, pero la vida consta de segundos, de pequeños plazos
de tiempo que deciden los momentos, el azar decide qué y cómo debe pasar
algo.
Todo cambia, en un segundo te sientes completamente sola,
hacía apenas un suspiro todo iba bien y pequeñas actitudes, dimutas
equivocaciones cambian tu manera de mirar, tu risa, tu interior.
Millones de personas hacen cambiar el rostro de otras en milésimas de segundo, cada día, a cada hora y en cada momento.
Hacemos daño y recibimos.
Nos
hacen sufrir durante unos segundos y sin embargo lo tenemos presente
mucho tiempo, nunca lo llegamos a asumir completamente.
El tiempo
juega con nosotros y nos hace luchar contra la decepción, la humillación
y la soledad, más del poco tiempo que las hemos tenido presente.
Nadie
merecemos más o menos que el azar nos alegre o nos decepcione,
simplemente juega con nosotros, simplemente lo hace. No importa a quién
ni cuando, ni dónde, no le importa.
Todo cambia a una velocidad de vértigo, vemos pasar los momentos como soplos de viento...
¿Y todo eso para qué?
Nos
aislamos en un mundo sin límites, solo queremos encontrar un lugar
perdido donde el tiempo no pueda llegar, desaparecer, y alejarnos de lo
cotidiano, de lo normal, sentirnos pequeños puntos dónde no tenemos
sentido para nadie y para nada.
-No me merezco esto, fue mala suerte...
-Nadie sabe lo que merece. Simplemente ocurre.
Y
es verdad, que el tiempo pasa y no lo sabemos aprovechar, que casi todo
lo que sentimos lo guardamos dentro de un cajón polvoriento.
Y realmente preferimos no decir nada y enmudecer.
Mejor que nunca ya es hora de salir del escondite.
Desafiar al tiempo, recuperar los momentos perdidos.
No dejes que el azar te venza.
No le dejes, por que si no estarás perdida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.