Si sientes que los días te pesan, que las fuerzas disminuyen y se te escapan poco a poco, que das más de lo que puedes.
Si sientes que a nadie le importa nada, que el mundo se destruye por momentos, que no hay nada que hacer.
Si
lo sientes, el día que no puedas más, que tu alma te queme demasiado,
que no sepas qué hacer. Tiembla, llora, grita, hundete a tí misma por no
haberlo dado todo, cúlpate por lo que eres, por lo que somos, por lo
que todo se está conviertendo, siéntete miserable. Si lo sientes y no
puedes más, hazlo. Puedes hundirte para siempre y darle la espalda a
todo...
Pero si tienes miedo a lo que pueda pasar, si tienes miedo de
que no haya solución , si tienes miedo de que los días te vuelvan a
pesar y de que vuelvas a quedarte sin fuerzas. Si todo eso lo temes, no
te rindas.
Puede que mi consejo te vuelva a llevar a la mismas una y
otra vez, puede que nunca llegues a conseguir dejar de tener miedo. Por
eso puede que no quieras seguir mi consejo, pero si lo haces puede que
nunca pares de caer, pero en este caso tampoco pararás de levantarte.
Siempre podemos encotrar algún consuelo que haga que la balanza entre el mal y el bien se incline a favor de este último.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.