Cuando el viento te acaricia el pelo o la luna refleja su luz en tus
ojos, notas su presencia. Igual que cuando el sol calienta tu piel
dejando una sensación tan cálida que simplemente deseas cerrar los ojos y
dejarte llevar, ser absorbida por la presencia de algo tan
reconfortable que te hace sonreir.
A veces miro a mi alrededor y veo
todo tan extraño que pienso que no estoy en el lugar correcto o
solamente me decepciona ver que nada es cómo me gustaría que fuese. En
ese momento aquella pequeña alma invisible se desvanece intentando
encontrar un lugar seguro. Cuando eso ocurre te sientes sola,
tremendamente abandonada, y sólo quieres buscar refugio escuchando tus
canciones que sin saber por qué te dan fuerzas, aunque no las
suficientes para evitar que una lágrima resbale por tu mejilla sin
ningún destino.
Este es mi mundo y aunque aún no lo tengo muy asumido
necesito hacer algo por él. Es como mi fiel amigo al que sonrío sin
parar porque sin él nada de lo que vivo cada día sería posible.
No sé si podré ayudarle pero quiero intentarlo. ¿Por qué no? Será divertido.
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