Nada se pierde. Cada trocito de amor que nos regalan y que no
sentimos... y que muchas veces pensamos que se ha llegado a perder por
el camino. No. Nada se pierde.
Simplemente lo recibe otra persona o se transforma en otro sentimiento, en otra acción o en otro gesto.
Por eso nunca sabemos que nos puede deparar el destino. Por eso nunca sabemos lo que puede pasar.
Por
eso lo importante no es recibir, sino hacer que nuestras acciones sean
recibidas. Porque quién sabe... lo que puede deparar el destino.
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