Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
miércoles, 20 de junio de 2012
Los domimgos me suelo jurar que cambiaré de vida
Admiramos a los valientes, a aquellos que tienen autoestima, son capaces
de saber que pueden, de ver más allá. Decimos ojolá yo tuviera el
valor, ojalá yo pudiese... Cuando un niño es pequeño dibuja, imagina
crea inventa, y no sé por qué nos aventuramos a decir que no pinten el
cielo rojo o que los árboles son verdes, que no los coloreen amarillos.
Valiente tontería. Estamos quitandole autoridad, ellos imaginan su
propio mundo y así le hacemos seguir unas pautas, le establemcemos un
orden. Y llega el día en el que cuando nada de eso existe, no saben de
que color es el mar. No saben valerse por sí mismo, necesitan a alguien
que les guíe. Maldita sociedad que nos encierra, no dejandonos ser
libres, que nos agarra fuerte, que nos pone estereotipos y modelos
perfectos. Que establece lo bueno y lo malo, lo que está bien y lo que
no, las cosas valientes y las débiles, los guapos de los feos. Que nos
quita la imaginación, que nos impide seguir pauta alguna fuera de lo
establecido, aquellas que están escritas en un papel
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.