jueves, 28 de junio de 2012

Acciones qu efluyen, como la música.

No deseamos hechos enormes, ni extremadamente pequeños.
Tampoco arrasadores o que casi no se noten.
No queremos hechos forzados, que sean contra voluntad.
No. No es la forma de lograr hechos, no es así como se puede salir adelante.

-¿Y por qué hacer algo que no sirva para siempre?
-No entiendo. ¿Qué quieres que hagamos? No existen hechos permanentes.
-Ya lo sé. No es eso lo que quiero decir. Yo quiero conseguir acciones, acciones que fluyan, que no paren, que se conviertan en algo natural, como una acción diaria.
-¿Ah, sí? ¿Y eso como lo hacemos?
-No lo entiendes, no es hacer, es convertir, cambiar.

No queremos hechos temporales, los queremos permanentes, que fluyan, que se conviertan en un hábito de todos, como en una costumbre más.

Acciones voluntarias, que te hagan sentir viva, volar.
Acciones diarias, permanentes.
Acciones especiales, que te hagan sonreír.
Y sentir que todo fluye, que marcha bien, que te gusta lo que ves.

Y que las acciones fueran como una preciosa melodía, que nos envuelve, que nos llena, que no le importa el exterior, porque ella sólo quiere hacerse sonar, esa música maravillosa que nos llena a todos, y que todos queremos que suene cada día, para hacernos sonreír.

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