viernes, 31 de agosto de 2012

Why not?

La vida es frágil. Demasiado, diría yo.
Hay tantas cosas que por hacer y por las que lamentarse que hacen que la vida se desmorone facilmente, que se hunda, que se rompa en pedacitos.
Y en vez de eso creo sueños, de esos que están más allá de lo real, para evadirme, para darme fuerzas, para evitar que la vida se demorone. Y es útil, creeme. Te sirve de comodín para afrontar mejor las cosas, te llena de esperanzas, te da fuerzas. Es útil hasta cierto punto, en el que te das cuenta de que eres demasiado soñador, en el que tu corazón pide más que un simple tapón para evitar las penas. "¿A quién quiero engañar?"
Te terminas preguntando. Y sonríes, porque al final te terminas engañando a ti mismo, terminas creando sueños que solo se cumplen en las películas.
"Pero,¿quién sabe? ¿Y si...?"

¿Y si fuera algo más? ¿Y si se cumpliera? ¿Y si nada es imposible? ¿Y si...? ¿Y si...?

Y das por hecho que la vida es frágil, que tendrás que seguir inventando historias fantásticas para adornar lo triste, que aún así no podrás evitar seguir luchando, seguir teniendo miedo, seguir soñando, seguir enfrentándote a esas dos palabras insignificantes que son la clave para hacer que la vida sea un poquito menos dolorosa.

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