El mundo se muere de asco y no puedo hacer nada por evitarlo. En esta
vida, tu voz ardiente llena de fuerzas y sueños no vale nada porque
nadie sabe valorarla. Luchas y vives el momento, lo das todo, saltas por
el precipicio, te arriesgas, haces cosas que nunca antes habías hecho
pero sobretodo sientes, sientes y abres el corazón, y empiezas a creer y
a tener esperanzas... Pero no te confundas, tu voz es una pequeña
hormiga en este inmenso mundo.
Y una vez más me decepciona, esta
vida, este mundo. Y esque no termino de acostumbrarme, es más, dudo que
algún día lo consiga, porque sé que aún así seguiré gritando aunque no
sirva para nada, por si acaso a alguien le da por asomarse al balcón y
darle valor a mi voz, que nunca se quiebra, que es indestructible.
Por
si algun día me buscas, te será fácil encontrarme. Mi pequeña voz se
abraza en su tristeza y no sé como lo hace pero termina siempre vagando
sola por las frágiles y laberinticas calles de la cuidad, supongo que
para espantar a el dolor, o porque aún sigue buscando un pequeño rincón
en el que evitar al frío. Quizá buscando un abrazo que la saque de ahí,
un dichoso abrazo para clamar la soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.