viernes, 31 de agosto de 2012

Después de un día agotador, en el que has hecho cosas sin sentido, has luchado con fuerzas y has intentado darlo todo, llegas a casa y te tumbas en la cama. Todo a tu alrededor está tranquilo y decides dedicarte un ratito a ti, a despejar tu mente, a pensar en el día, a relajarte.
Y a pesar de todo, buscas en la pequeña parte positiva del día y descubres que no ha sido tan horrible después de todo. Porque no te has derrumbado, más bien te has enfrentado a todo. Porque no te has quedado parada, sino que has superado un poquito más tus miedos. Que no has dejado de sentirte viva, sino que has amuentado tus sueños. A pesar de todo, has aprendido a ver la parte buena, a seguir adelante, a crecer. Poco a poco, tus ojos se van cerrando, tu cuerpo se destensa y te quedas dormida. Te espera un nuevo reto al la llegada del alba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.