Después de un día agotador, en el que has hecho cosas sin sentido, has
luchado con fuerzas y has intentado darlo todo, llegas a casa y te
tumbas en la cama. Todo a tu alrededor está tranquilo y decides
dedicarte un ratito a ti, a despejar tu mente, a pensar en el día, a
relajarte.
Y a pesar de todo, buscas en la pequeña parte positiva
del día y descubres que no ha sido tan horrible después de todo. Porque
no te has derrumbado, más bien te has enfrentado a todo. Porque no te
has quedado parada, sino que has superado un poquito más tus miedos. Que
no has dejado de sentirte viva, sino que has amuentado tus sueños. A
pesar de todo, has aprendido a ver la parte buena, a seguir adelante, a
crecer. Poco a poco, tus ojos se van cerrando, tu cuerpo se destensa y
te quedas dormida. Te espera un nuevo reto al la llegada del alba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.