Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
viernes, 31 de agosto de 2012
A veces no necesitamos un ¿qué tal todo? o ¿cómo lo llevas? Porque no
siempre creemos oportuno soltarlo todo ni contárselo a cualquiera. O
quizá no tengas nada que contar y simplemente quieras disfrutar del
momento, respirar y observarlo todo. A veces sólo necesitamos mirar por
la ventana cuando el sol te da en la cara y siente el calor, la
presencia y observar a la gente por la ventana, viendolas venir y
correr, o simplemnete dandose un paseo, preguntarte qué será de sus
vidas, y si están tan solo como tú, si han recibido una flor por san
valentin o si no son materialistas. A veces solo necesitas desconectar y
un chocolate caliente entre dos, y solo sorber a pequeños tragitos, sin
ni siquiera hablar solo sientiendo el calor, y olor del delicioso
chocolate. A veces no necesitas un no quiero que llores, o sonrie, yo
quiero que seas feliz. No, porque eso ya lo haces tú, ya te lo repites
por dentro ya lo tienes asumido. A veces solo necesitamos estar a solas e
imaginar que alguien nos abraza y que calla, solo sonrie y que conoce
cada rincon de tu cuerpo y tu mente, y calla porque sabe que te gusta
estar en silencio y disfrutar de los pequeños placeres. A veces solo
necesitamos sonreir y pensar en nuestras pequeñas estupideces y quizá
vivamos de eso, de pequeñas e inútiles tonterías que sin saber porque
nadie mas que tu mismo entiende y que de vez en cuando te gustaría que
alguien entendiese.
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