Y aún cada día aborrezco la monotonía, las personas que siguen sin
valorar las cosas, que no hacen nada por sí mismos, que no se atreven
con lo difícil y ven a el aventurero un suicida. Que reposan, no hacen
nada por moverse, piensan que son el centro del mundo, piensan que todo
será así de fácil, casi hecho, sin apenas esfuerzo y que cuando
realmente llegue el cambio, se preguntarán, ¿por qué a mí?¿Qué es lo que
he hecho? Nada, esa es la cuestión.
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