Nunca seremos acróbatas profesionales. Pero aún así es increíble saltar y tentar a la gravedad. Tirarse al vacío para sentir la emoción de estar cayendo pero justo al llegar al suelo, cogerse de una mano y salvarse. Reír. Celebrar que estamos vivos. Volver a reír. Y agradecer a la vida que puedas tirarte de vez en cuando y que exista una mano salvadora que te mantenga viva.
Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
martes, 11 de noviembre de 2014
Vivir muriendo.
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