martes, 11 de noviembre de 2014

Vivir muriendo.

Nunca seremos acróbatas profesionales.  Pero aún así es increíble saltar y tentar a la gravedad. Tirarse al vacío para sentir la emoción de estar cayendo pero justo al llegar al suelo, cogerse de una mano y salvarse. Reír. Celebrar que estamos vivos. Volver a reír. Y agradecer a la vida que puedas tirarte de vez en cuando y que exista una mano salvadora que te mantenga viva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.