En realidad no somos robots aunque a veces lo parezca. Realmente pasan los días y nos dedicamos a estudiar, memorizar, soportar, perfeccionar. Y, a veces, cuando no nos sale bien, lloramos. Lloramos y descargamos la rabia que tenemos dentro, la frustración de días y días sin apenas sentir nada. Tan solo dolor y cansancio. Y aún así seguimos, volvemos a encaramarnos a nuestra silla de estudio como si nos fuese la vida en ello. Y,realmente nos va pero, al mismo tiempo, se nos va.
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