A orillas del Guadiana, dos hermanas contemplaban las luces navideñas que adornaban el Puente de Palmas. Como cada año, esperaban con ilusión la llegada de Papá Noel montado en su mágico trineo.
El agua comenzó a destellar. Fue entonces cuando ambas lo vieron pasar fugazmente. Extrañamente, no hubo saludo. Ni tan siquiera su tradicional Oh, Oh,Oh.
Una lágrima resbaló por la mejilla de la más pequeña. Aquel año no recibirían regalos.
-No llores, - la consoló su hermana. - no hay nada que podamos hacer. Sabe que ya lo sabemos.
Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
domingo, 30 de noviembre de 2014
La mentira mejor escondida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.