Cuando miras a los ojos de alguien a quien quieres, percibes muchas cosas. El brillo de su iris te indica la emoción, la pasión, la locura. La pupila, sin embargo, te muestra todo su misterio,su pensamiento más profundo, su esencia, su yo. Por eso a veces, al mirarla, sientes un vacío dentro de ti. Una imposibilidad de conocer, una barrera infranqueable. Y es que la pupila es el límite entre el cuerpo y el alma. Aunque pudiéramos ver lo que hay más allá, no lograríamos entenderlo. Al intentar adentrarte en el oscuro camino, tan solo encontrarás desconcierto, lejanía, extrañeza. Apenas habrá un momento de plenitud y serenidad: aquel en el que lo que mire el sujeto querido y el reflejo que percibes de su pupila ya cada vez menos oscura sea la misma imagen. Tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.