Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
jueves, 11 de octubre de 2012
Puede ser que el mal domine tus horas.
Duele pensar que no haya nadie en confiar, que no tendrás nadie en quien apoyarte. Duele saber que estás solo. Duele saber que no habrá nada que te quite el dolor. Duele saber que ya no estarás conmigo. ¿Pero sabes que duele más que todo eso junto? Que te fabriques una vida de seguridad en ti misma, que llegues a quererte, que consigas por fin confiar en ti misma... y que se derrumbe. Que ya no confíes ni en ti. Que ya no quieras ni arreglarlo, porque sabes que nunca será lo mismo. Que te abras un hueco en ti, sangrando, luchando por salvarse y que lo único que te preocupe no es que sane, sino que no quede cicatriz, que no quede una línea en tu alma que te recuerde día a día que se estropeó todo de repente. Que lo estropeaste tú, que tú eres la responsable de todo, que te da exactamente igual afrontar con las consecuencias, porque te las mereces. Duele saber que quieres lo peor para ti, duele saber que solo si desapareces de este lugar y empiezas de cero, volverás a confiar en tí. Duele saber que tendrás que empezar de cero, después de todo lo que habías conseguido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.