Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
jueves, 18 de octubre de 2012
mmm..
¿Crees en el destino? Yo no sé que creer... Pero sé que si hay algo que no te gusta en tu vida, puedes cambiarlo. Debes. Y no te conformes solo porque creas que eso es lo que el destino te ha dado. Puede que estemos destinados a algo, no lo sé... Pero si de verdad lo estamos, será algo que ni tú ni yo sepamos por qué está pasando, pero que nos guste, que nos llene, que no queramos que se vaya. Si de verdad el maldito destino existe, tiene que ser algo que tu misma hayas creado sin darte cuenta, que hayas fabricado con los años. Así que no. No te conformas con lo primero que te venga si eso no es lo que quieres. Puede que el dichoso destino juegue contigo, y que te haga plantearte cosas que después no te da la oportunidad de hacer. Puede que te engañe para que pienses que las cosas no pasan así por así, que no son casualidad, pero que después te de con un canto en los dientes. Así que no. No le sigas el juego. Que tenga lo que tenga que pasar. Que el destino que te espera sea el que sea. Tú eres el que tiene que decidir si te gusta o no. Porque en parte ese "destino" del que todos hablan no es más que un poco de suerte y lo que tú quieras escribir. Porque sí, como lo oyes, creo que en cierta parte eres tú la inventora de tu vida, la que decide que destino sí y que destino no.
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