Porque hay días malos, sí. Pero también los hay buenos. Y la felicidad es un estado de ánimo que en cierta parte está al alcance de tu mano. Así que olvida los días malos y equilibra tus días, procura tener un as de repuesto para que un día malo no cambie tu preciosa día. Porque pensamos demasiado en las cosas inalcanzables y que desearíamos tener, así que el día que vemos que realmente tenemos armas para defendernos y que no van a desaparecer así por así, porque las hemos ido forjando a lo largo de los años, nos sentimos completos, seguros, felices. Y empezamos a pensar que los días malos son un rutina más y que hasta es bueno que aveces estén ahí, empezamos a ver los días malos como algo secundario en nuestra vida y eso es un cambio de mentalidad que cuando menos te lo esperas llega, tan sonriente y alegre, como si te hubiera estado buscando toda la vida.
Deberías ser feliz con las cosas que tienes y también con las que no tienes. Quizá así la vida sea más interesante, eso te obliga a estar expectante a todo cambio posible. ¿Así que sabes qué? Que me conformo con ver tu preciosa cara todos los días, y verte reír y saber que estás bien. Me conformo con que me mires de vez en cuando y escuchar tu voz de fondo. ¿Quién sabe? La vida está expuesta a cualquier cambio.
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