Tenemos miedo a lo desconocido. Normal, obvio, lógico-me dirás. Sin embargo nos encanta sentir sensaciones nuevas. Las de siempre aburren, crean monotomía, rutinas. Y generalmente huimos de la rutina. La evitamos a toda costa. Pero muy en el fondo preferimos estar seguros dentro de nuestra vida aburrida pero impermeable. ¿A cuántos conoces que les guste la lluvia? Nadie. Deprimente, asquerosa- me dirás. Y sin embargo la lluvia no es constante, es algo nuevo que nos sorprende y cambia nuestros días. ¿Entonces qué queremos, la impermeabilidad de la monotonía o la inseguridad de la aventura? Queremos sentir, pero solo cosas buenas. Por eso todos odian la lluvia, vale sí es nueva, pero es aburrida. Y te diré una cosa, las cosas buenas siempre vienen acompañadas. No todo va a ser luz y color. Pero tú eres el que elige, impermeabilidad o inseguridad. Pero si eliges, hazlo bien. Cógete el pack de todo incluido, no eligas el bocadillo sin queso o el invierno sin lluvia. Te lo digo porque es todo o nada. No puedes sentir excluyendo cosas. No puedes elegir a alguien quitándole sus defectos.
Tenemos miedo a lo desconocido. Normal, obvio, lógico- me dirás. Pero no es así del todo. En realidad tenemos miedo a la parte mala de lo desconocido. Y sin parte mala, no hay buena.
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