miércoles, 12 de diciembre de 2012

Vuelve a soneír, a recordar París.

Que a veces cuando te ofrencen un helado, realmente no sabes si lo quieres por hambre o por tentación. Nunca nos solemos preguntar ese tipo de cosas. ¿Que más dará no? Pues no. Ultimamente siento la necesidad de diferenciar entre hambre y tentación, solo por las cosecuencias que una mala decisión puede conllevar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.