Definitivamente, no sé amar. Quizás sea porque no lo necesite, porque tenga miedo, o porque sea algo extraño o desconocido. No lo sé. Sinceramente no lo sé. Sólo sé que soy féliz así, quizás porque nunca he sentido la necesidad de apollarme en nadie para avanzar o porque simplemente no ha llegado el adecuado a mí vida. Se podría decir que soy bastante independiente pero cariñosa. ¿Menuda combinación no? Me gusta querer a las personas grandes que tengo en mi vida, porque me gusta cuidarlas, interesarme por ellas y sentir que los tengo cerca, que siento su calor abrazándome. Me encanta tener a esas pequeñas pero a la vez enormes personas en mi vida. Y no tengo ningún miedo a tenerlas a mi lado porque sé, que en cierto modo, no puedo hacerles mucho mal, no puedo sufrir ni ellos sufrir a mi lado. Pero amar es distinto. En cierta manera sientes que cualquier movimiento puede estropearlo todo, que la puedes cagar, que puedes sentirte asustada, sin saber qué hacer en cada sensación nueva que se te presente, que puedes echarte atrás y causar un mal enorme, que puede asustarte la velocidad en la que pasan las cosas, que puedes sentir como que no eres tú, que puedes sufrir...
Quizás el amor sólo sea para los valientes. Los que arriesgan porque quieren cambiar su vida monótoma y aburrida por algo un poquito más interesante. Yo en la teoría soy valiente, soy de las que confían en sí misma y dan lo mejor de sí. Pero parece ser que la práctica se me va de las manos. Así que, definitivamente no sé amar. Y me temo que no aprenderé hasta que comprenda por qué me paraliza tanto.
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