Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
jueves, 13 de diciembre de 2012
How sad...
El romanticismo se está extinguiendo. Se apaga poco a poco. Cada pequeño detalle de esta vida es reemplazado por una máquina, un robot o un semejante. Ya nada se dice a la cara, ya no se mandan cartas, ya no se regalan flores ni se acompaña a la chica a casa. Todo eso se esta perdiendo poco a poco. Ya casi nadie se conforma con tan sólo tener a alguien querido cerca. Si no hay contacto físico, todo se va al garete. Ya nadie respeta nada, ya nadie conoce al otro tan profundamente que casi lo considera parte de si. Pero, amigo mio, lo mas triste de todo esto es que es sólo nuestra única y absoluta culpa. Sí, sí. Os hablo a todas. A todas aquellas que se conforman con un te quiero a través de la pantalla. Que os creeis que esas palabras envenenadas lo significan todo.
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