domingo, 30 de diciembre de 2012

3,2,1...

En año nuevo todo el mundo dirá, adiós 2012, hola 2013. Es como buenas noches, buenos días. Claro, con sus enormes fiestas y celebraciones, imponentes vestidos y peinados, comida, uvas, campanadas, felicitaciones.. ¿Para qué sirve eso? Realmente nos da exactamente igual que pase un año y que ocurra lo que tenga que ocurrir. A algunos tan solo les importa si el número 13 trae mala suerte, a otros ni eso. ¿Qué supone realmente para ti? Nada, supongo. Tan sólo quieres tu dichoso vestido y estúpidos tacones, que te harán guapa por una noche, y luego todos se olvidarán de ti, de tu estupendo look. Si esque tienes suerte de que se fijen en ti, porque querida, no estarás sola, que va, habrá millones de enloquecidas tias (y tios, no te creas) obsesionadas por pasar la noche perfecta, tirarse al alguno quizá, o beber sin cotrol, desmadrarse, ser la más guapa de la fiesta, truinfar aunque sea en el último día del año. Y yo te pregunto. Luego, ¿qué?

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