miércoles, 28 de noviembre de 2012

Learning to fly.

Para mí hay dos maneras de volar. Está la manera tradicional de las aves, esa que te da vértigo pero a la vez emoción. Esa que siempre has deseado hacer y que desprende una sensación de libertad infinitamente agradable. Y luego subiendo un poco más arriba, esta la otra forma de volar. Aquella que aunque no despegues los pies del suelo, te hace creer por un momento que sí. Aquella que no tiene límites y que si te lo planteas, todo lo inimaginable puede ser imaginado.
En cierto modo, las dos formas de volar son bonitas. Yo te recomiendo que algún día pruebes las dos. Pero como desafurtanadamente la primera forma de volar es un poco imposible, entonces confórmate con la segunda mientras la otra llega. Y no creas que te quedarás con mal sabor de boca, no creas que la segunda forma de volar te sabrá a poco. Ni mucho menos. Yo te sugiero que la pruebes todos los días, que te vuelvas adicta a ella, que poco a poco, la hagas indispensable para tí. Porque de vez en cuando, en esta vida ajetreada y próblematica, volar es la única forma de alejarte un rato de la realidad.

1 comentario:

  1. Learning to fly, es lo que intento cada día, y poco a poco voy aprendiendo a dejarme llevar coger mis alas y mis plumas y dejar fluir, volar con la mente es de las mejores sensaciones, y soñar y volar a la vez ya ni te cuento, nunca dejes de hacerlo, alejarse de la realidad es un placer.

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