Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
lunes, 5 de noviembre de 2012
Elle me dit danse.
Que sin saberlo he conseguido crear un fuerte, una armadura a mi alrededor. Que no quiero protegerme de todo. Por eso tiene huecos. Sí, sí. Roturas, como si te hubieras raspado contra el suelo. Que esto es como las vacunas, un organismo muerto o inactivo que alerta a todos los guerreros de tu cuerpo de su posible existencia, de sus daños. La vida es igual. No debes sufrir en exceso, pero tampoco debes protegerte de todo. Que lo mejor es saber de todo un poco. Así que abre huecos, ábrete. No tengas miedo de conocer cada pequeña parte de este mundo, por mala que sea. Deja que entre, pero sólo lo justo y necesario como para saber cómo es. Y luego clasifícalas, según tu punto de vista, según lo que creas conveniente, según lo que creas que está bien. Y crea un pequeño archivo en el que califiques cada pequeña cosa que entra en ti. Esta alerta, pero disfruta, porque realmente si haces esto sabes que es lo qué quieres, qué es lo que necesitas, qué lo que no y qué es lo que no te conviene. Todo vale en este juego, con tal de que hagas lo que tú creas que está bien, no importa si no está bien. Pero sobretodo ten en cuenta una cosa, no tengas miedo a equivocarte, a darte cuenta de que lo que tú creías que estaba bien ya no lo es tanto. Cambia, progresa, mejora... Y durante todo ese proceso, sé feliz. Eso es lo más importante.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.