Cuando pierdes algo vital. Cuando sientes que se ha ido y ya no vas a poder sobrevivir. Que tu cuerpo no soportará la caída porque ya no hay colchón al final del abismo. Ahora, ¿qué? Te diré lo que pasa. O bien mueres que es lo menos probable o bien tu mente inventa un nuevo colchón, hecho de esperanza, de anhelos, de una creciente ilusión. Con el tiempo te engañarás y pensarás que es el mejor colchón que nunca has tenido. Y lo haces porque necesitas creerlo, creer en una mentira que te mantenga vivo. Y,¿ sabes lo mejor? Que no será la primera ni la última vez que tengas que hacerlo.
Al final los griegos van a tener razón y todo se repite cíclicamente sin que nos demos cuenta.
Al final del día el simple hecho de no derrumbarnos es suficiente motivo para celebrarlo. La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh mi vida? Respuesta, que estás aquí - que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso. Walt Whitman
jueves, 23 de abril de 2015
Eterno retorno.
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