Te tumbas en la cama. Meditas como te enseñó Akela. Piensas, te relajas. Te entra un escalofrío. Tienes la mayor suerte del mundo: puedes cambiar las cosas que no te gustan y vivir acorde con tus ideales. Y eso es algo que no todo el mundo sabe ni puede. Gracias. ( por si algo/alguien/nada se da por aludido.)
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