Cochita tenía razón, en cierta parte. Mirándonos desnudos en el espejo vemos nuestra verdadera naturaleza. Lo que la vida nos ha dado. Y sería horrible no aceptarse tal y como uno es. Por eso a veces hay que conformarse. Luchar, sonreír, y conformarse. Pero solo en cuestión. Por dentro seguiremos luchando incesantemente para ser un poco mejor cada día. Hasta que nuestro corazón deje de latir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.