Nos empeñamos en hacer algo grande. En triunfar, en llegar lejos, en saberlo todo. ¿Quieres que te diga una cosa? En cuanto más lejos llegas, menos sabes de las cosas. No puedes hacer todo lo que te propones y no te voy a decir que pasas pero si que indirectamente dejas de tener en cuenta muchas cosas.
No creo que seamos malos, ni que tengamos maldad. Creo que el poder nos ciega, que el beneficio propio no impide ver muchas cosas, pero que si las viéramos, haríamos algo.
Todos queremos una vida grande, llena de éxitos y grandezas... No te voy a negar que yo tampoco la quiera, no soy una diosa. Pero, ¿sabes? A veces me paro a observar a la gente y sus curiosas vidas.
Hoy una persona deficiente a conseguido darme una valiosa lección. Ha tardado 5 minutos en tirar una bolsa de basura al contenedor y, tras conseguirlo, se ha sentido totalmente satisfecho con su trabajo. Centrarnos en nuestro día a día quizás sea mejor que esperar a que llegue una vida de grandeza. Porque después de todo poner todas nuestraz fuerzas en algo simple y cotidiano, nos llena de éxito. A lo mejor la clave esté en que no hay más truco que vivir una vida normal. Piénsalo.
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