miércoles, 11 de marzo de 2015

When you try your best but you don't succeed..

Es un poco irónico todo. Hoy recordaba como hace unos años apenas tenía preocupaciones.Me río porque aún me quedan muchos años para seguir diciéndolo y porque, probablemente, dentro de unos años lo que vivo ahora no me parezcan más que tonterías. Pero bueno, supongo que es necesario darle importancia a lo que vivimos cada día, por tontería o sandez que parezca una vez pasado el momento.
Decía que es todo muy irónico porque estoy viendo este año como la gente se derrumba, lo da todo, da su máximo, deja de ser feliz por momentos y deja de lado a la gente que más quiere. Lucha, desesperadamente por intentar llegar a ser algo que, tal y como están las cosas, probablemente no sea nada. Tan solo un parado más, pero bueno, dicen que la dignidad es lo último que se pierde y mejor ser un parado con estudios que serlo sin haberlo intentado, ¿no? O al menos eso es lo que nos hacen creer.
Que nuestro pequeño mundo de estudiantes agobiados puede ser una minucia comparado con otras labores. Que probablemente seamos exagerados y que de todo se pasa y a todo sitios se termina llegando. Pero que nos falta el aire, las ganas, la mente libre, la ilusión e incluso a veces la esperanza.
Que aprieto los dientes por haberte dejado solo, concentrado y haciendo lo que se supone debes hacer. Pero que se me parte el alma al no poder salir, pasear, respirar, pensar sobre todo echo de menos menos pensar, en mí, en el mundo, en mi futuro, en el de todos, imaginar los pensamientos de la gente cuando pasa, sumirse en un profundo sueño mientras sonríes e imaginas cosas bonitas. Que me resigna leer y estudiar y volver a leer y pudrirse la piel por no saber ya ni que es el sol. Por no sentirme útil, porque perdonad que os diga pero hacer un concurso de memoria a ver quien recuerda más a mí me parecía como mínimo inútil y como máximo absurdo. Pudiendo aprender el arte de bailar, de cocinar, de amasar con amor, de escribir con propiedad y de hacer feliz a los demás. Sobre todo esto último. Odio no poder dejar de ser egoísta. Por pura obligación.

Y a todos vuestros resoplidos de pesadez y aburrimiento: SÍ, estoy exagerando. Pero es que uno necesita quejarse de vez en cuando.

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