Los pensamientos fluyen. Vienen y van. Te dan ánimos a veces y otras te los quitan. A pesar de todo, ahí estás tú, regidora, segura, firme. Aunque a veces desearías poder compartirlos con alguien y ni tener que recibirlos sola. Que no solo fuera tuya tu cabeza. Y cuando ves que es imposible, creces, lo asumes poco a poco y te decides a aguantar el tirón, tu sola, hasta que la muerte os separe.
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